MALESTAR EN EL TRABAJO Y DEPRESIÓN: ¿CÓMO AYUDA EL PSICOANÁLISIS?

El sufrimiento en el trabajo es uno de los rostros más habituales del malestar en la civilización contemporánea. Hay una exigencia de rentabilidad constante que introduce una falta de límite en lo relativo al trabajo y tiene efectos de profundo malestar psíquico. La ansiedad, la fatiga y la depresión son las caras de ese sufrimiento. “Tengo la sensación de que mi trabajo no sirve para nada, de que por el camino he perdido la motivación”, “siento siempre que no llego a cumplir con mis compromisos”, “mi relación con mis compañeros de trabajo es muy distante”, “mi jefe se ha convertido en una obsesión para mi” son enunciados que escuchamos habitualmente. La terapia psicoanalítica es útil para tratar la depresión y la ansiedad producidas por el entorno laboral.

La relación que mantenemos con nuestro trabajo está mediatizada por lo social. El discurso social contemporáneo empuja al exceso, es un imperativo de consumo universal, donde uno consume y es consumido a la vez. El síndrome del burn-out, el trabajador quemado, es otro de los nombres del exceso que caracteriza nuestra contemporaneidad, como lo son las adicciones o la bulimia. La OMS define tras síntomas: agotamiento o falta de energía, “distanciamiento mental” del puesto de trabajo y disminución de la eficacia laboral.

El capitalismo llevado a su extremo ha hecho del trabajador un objeto como otro cualquiera, que puede ser fácilmente descartado por obsoleto. La precariedad laboral es fuente de angustia. Por otra parte, el hecho de que sea tan complicado encontrar un trabajo hace que a menudo uno tenga que conformarse con un trabajo que no corresponde a sus gustos ni su formación. Finalmente, hay que considerar que a menudo encontramos al trabajador de hoy separado del sentido de su tarea, sin ninguna iniciativa ni control sobre el producto final de su trabajo, como desarrolla muy bien el sociólogo Richard Sennett en su magnífico libro “La corrosión del carácter”, donde analiza cómo ha cambiado el mundo del trabajo en el último siglo.

La terapia psicoanalítica es útil para tratar la depresión y la ansiedad producidas por el entorno laboral

¿Qué es el trabajo desde el punto de vista del psicoanálisis?

Para Freud cuando un paciente era capaz de recobrar su capacidad de “amar y trabajar” el objetivo del análisis estaba cumplido. No es un mal programa. El trabajo es un producto de la civilización. Los animales no trabajan, es un hecho. Desde un punto de vista psicoanalítico en el trabajo encontramos un mecanismo donde uno cede o pierde algo a cambio de recuperar otra cosa, una porción de satisfacción limitada. El funcionamiento social se basa en esto. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que al igual que ocurre con todo funcionamiento humano basado en pactos simbólicos, tiene una vertiente constructiva pero puede fácilmente virar hacia el exceso y la destrucción. Es lo que encontramos en el mundo contemporáneo.

Los seres hablantes que somos, habitados por un vacío y una falta de sentido necesitamos trabajar para producir algo que venga a llenar ese lugar vacío. La producción es connatural al ser humano. Cuando el trabajo que realizamos consuena con algo profundamente arraigado en nuestro ser más íntimo, se produce un efecto de satisfacción. Cuando el trabajo que realizamos se aleja mucho de nuestras condiciones singulares de satisfacción el trabajo puede llegar a convertirse en una tortura.

El trabajo representa además un modo de encontrar un lugar social y una identificación que nos sostiene. De ahí la depresión que acontece en ocasiones tras una jubilación largamente esperada y deseada o la observación común de que la pérdida del empleo puede derivar en un estado de depresión y angustia enormes que no derivan solo de la zozobra económica ocasionada, sino que tienen que ver con la función que el trabajo tenía para esa persona.

La película de Charles Chaplin “Tiempos modernos” muestra los efectos de deshumanización del trabajo

La mercantilización de la propia vida y sus efectos de angustia y depresión

El filósofo coreano Byung-Chul Han publicó hace 10 años su libro “La sociedad del cansancio”, en el que describía la fatiga como el síntoma propio de nuestras sociedades occidentales neoliberales. El imperativo del rendimiento y productividad, que no es algo nuevo en el capitalismo, se convierte cada vez en algo más excesivo e ilimitado. Por otra parte, la gran paradoja que describe muy bien este filósofo, es que ya no es necesaria una coerción externa para empujar a cada uno a trabajar en exceso.  A menudo nos autoexplotamos voluntariamente, empujándonos a rendir hasta la extenuación en nombre de una supuesta realización personal. Algo de este imperativo mortificante de rendimiento consuena con la estructura psíquica humana y puede convertirnos en adictos al trabajo, por ejemplo.

Han describe muy bien la situación pero no dice nada de lo que alimenta ese circuito de autoexplotación o la sumisión a condiciones de trabajo imposibles. El psicoanálisis puede ayudar a esclarecer lo que nos lleva a colaborar voluntariamente con algo que nos hace mal. Cuando nos apegamos mucho a un ideal lo mismo que podía ser benéfico puede tornarse dañino y la búsqueda de la satisfacción linda siempre con su más allá, con el dolor. Es el mecanismo del superyó, un descubrimiento freudiano puesto al día por Jacques Lacan nos ayuda a entender muchas de las patologías del exceso contemporáneas.

La terapia psicoanalítica es útil para tratar la depresión y la ansiedad producidas por el entorno laboral.

La relación con el trabajo es a menudo sintomática. La terapia psicoanalítica es útil para tratar la depresión y la ansiedad producidas por el entorno laboral. Si bien las coordenadas de la época que vivimos empujan al malestar en el trabajo, no es menos cierto que el modo en que cada uno responde, las coordenadas subjetivas singulares son determinantes. Por ejemplo, no todo el mundo responde de la misma manera al imperativo de trabajar sin descanso y en malas condiciones. Como decir no y encontrar un freno a la pendiente destructiva que comportan algunos trabajos es un trabajo en el que el psicoanálisis puede ayudar.

Una terapia orientada por el psicoanálisis permite escuchar cuál es la función que el trabajo cumple para una persona y lo que cada cual pone en juego en profesión. Localizar las propias dificultades para encontrar un lugar en el mundo laboral o para mantener el trabajo que ya se tiene. Entender por qué uno permite algo que le hace daño, encontrar la salida a una situación que se ha vuelto insoportable o inventar una fórmula que le permita encontrar la satisfacción en su profesión son algunas de las posibilidades que ofrece un tratamiento orientado por el psicoanálisis.

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